Exalumno maximiliano mariné fue admitido en el doctorado de Ciencias de la Salud y Tecnología de Harvard y MIT

Maximiliano Mariné. Créditos: Karina Fuenzalida. Visón Universitaria UC.

“En primero básico, cuando todos se sacaban nota 7, yo tenía cerca de 5”, así relata su desempeño académico Maximiliano Mariné en los primero años en el Colegio. “Era desordenado, tenía mucha energía”, comenta el egresado de la generación 2019.

– Colegio Cumbres (CC): ¿Qué te motivó a estudiar y mejorar tus notas?

– Maximiliano Mariné (MM): Que me reconocieran el esfuerzo. La motivación de mis profesores me ayudó a esforzarme más y desde tercero básico empecé a ganar medallas. También, el haber entrado a Atletismo a botar energía. Por un lado, eso ayudó, pero lo que me cambió fue la disciplina que entrega el deporte.

– CC: ¿Cuáles eran tus intereses en el Colegio? ¿Cuándo supiste que querías estudiar Ingeniería y Medicina?

– MM: Siempre me gustaron las Matemáticas y la Física, por eso elegí el electivo Matemático. Pero el Colegio me mostró esa parte más social a través de las misiones, en las que siempre participé en las vacaciones de invierno. El Colegio me mostró las diferentes realidades a nivel nacional, saber que hay personas que están pasándolo peor que uno, que hay problemáticas reales que tienen que resolverse, y que uno puede buscar soluciones para cambiar aquella realidad.

Eso me motivó a estudiar Ingeniería, para buscar estas soluciones costo-objetivas y accesibles para diferentes personas; pero también, Medicina, que es entregar ayuda a personas que necesitan un impacto real.

-CC: ¿Cómo fue el proceso para elegir las dos carreras?

-MM: En la PSU fui Puntaje Nacional en Ciencias, mención en Física. Tuve una sola mala en Matemáticas y cerca de 800 puntos en Lenguaje. Eso me permitió poder postular a Medicina en la Universidad Católica. Luego, fui tomando ramos electivos de Ingeniería, para poder entrar al año siguiente a esa carrera, que era lo que permitía la universidad. En un principio muchos dudaban de que pudiera hacer las dos carreras a la vez, pero ahí fue importante la persistencia y apoyarse en los profesores.

Me acuerdo de las clases de  Filosofía del Colegio. Uno de los filósofos que nos hacían leer era Viktor Frankl, quien decía que si uno tiene un “porqué” puede soportar cualquier situación. Si tienes las metas claras para el futuro, da lo mismo si pasas por un momento difícil y complicado, con el “porqué” se te va a hacer más fácil y podrás sobrellevar la situación, haciendo lo que realmente quieres.

-CC: ¿Fue difícil?

-MM: El haber estado gran parte de mi etapa escolar en Atletismo me permitió aprender que mi experiencia es como una carrera de 400 mts. planos. A los 200 mts., uno quiere parar, pero te queda la mitad por correr. Por más que yo llegaba blanco a la meta, ahí me daba cuenta que se puede hacer más de lo que se piensa al inicio, y aprendí la importancia de hacer las cosas por uno mismo, pero también por el equipo, porque al final, que yo no corriera bien podía perjudicar a los demás. El trabajo en equipo es importante para cumplir las metas.

Por otro lado, en el Cumbres las Matemáticas eran bien avanzadas, por lo que en los primeros semestres de Ingeniería sólo repasaba, porque el contenido ya lo conocía de antes y eso me ayudó mucho. En cambio, en Medicina fue más difícil, porque en una clase te podían pasar materia que uno veía en un semestre entero en el colegio. El memorizar tanta información en poco tiempo fue lo que más me costó.

Con apoyo de amigos, familia y profesores -su equipo-, Maximiliano terminó ambas carreras en paralelo en seis años y pudo participar en varios programas universitarios, entre ellos “Médicos de la salud de uno”, voluntariado de estudiantes de Medicina en comunidades rurales enfocado en la construcción y atención de pacientes de CESFAM para ayudar a descomprimir las listas de espera. También participó de la Pastoral UC y del Centro de Alumnos de Medicina cuando estaba en segundo año, ayudando en la Vocalía Novata, dedicada a la integración de alumnos nuevos en el ambiente universitario.

-CC: En septiembre comienzas el doctorado de Ciencias de la Salud y Tecnología de Harvard y MIT, en el que postularon más de 900 personas de alrededor del mundo y quedaron seleccionadas solo 20, entre ellas tú como el único chileno en este proceso y el cuarto compatriota en los cerca de 50 años del programa. ¿Cómo fue el proceso de postulación?

-M: Conocí este programa hace mucho tiempo atrás, porque parte de mi carrera de la creación de Ingeniería de Medicina se basaba en este programa, pero estaba en la duda de si hacer el doctorado primero o la beca de especialidad de Medicina, o viceversa.

Me pareció más lógico hacer el doctorado primero para después practicar más la parte clínica en la beca y así no perder esas habilidades que conlleva antes de trabajar.

Pero como no sabía si iba a quedar, porque elijen a estudiantes de las universidades más top del mundo, postulé a ocho programas más, entre ellos el de John Hopkins en el que también quedé seleccionado.

Lo importante es transmitir que las oportunidades existen, que siempre va a haber quien te apoye en el proceso, como Education USA, con quienes me asesoré, y que no hay que tener miedo.

-CC: ¿Qué te gustaría decirles a los alumnos del Cumbres?

-M: Que en primer lugar lo más importante es el esfuerzo. En segundo lugar, ser resiliente, en el sentido de que muchas veces no van a resultar las cosas como uno quiere. A lo largo de todo este proceso he fallado muchas veces, me he caído en algunas cosas, pero siempre he tenido que encontrar la forma de bordear ese error o de buscar alguna alternativa para poder llegar a mis metas finales. En tercero, planear un futuro. Ojalá saber cuáles son los principios que uno tiene y cuáles son las metas.